Más que una crítica, este es un análisis de The Stuff que hice particularmente porque muchos de los matices y las ideas plasmadas en la película han pasado mayormente desapercibidas debido a su presentación y envoltorio de “película rara de género ochentera” que ha precedido a la dimensión política y temática que alguien como Larry Cohen mínimo plantea e investiga en sus películas.
Es curioso ver las respuestas de ciertos “reseñadores” de YouTube ante el hecho de que se comente sobre la carga política de The Stuff, pues casi todos tienen una respuesta: “Dejemos de lado su mensaje y hablemos de la película”, cosa que es un disparate abominable (incluso el uso de la palabra “mensaje” ya me causa arcadas), pero que se produce por dos de los defectos más grandes en los que cae la “crítica” actual de cine:
1- Ver a lo político como algo independiente y extirpable de una película (tanto de forma y narrativa), como un accesorio o una decoración tan superflua e irrelevante que termina siendo prescindible al tener una discusión de ella. Por supuesto que también va de la mano con la trivialización de las “temáticas” por parte de estos mismos reseñadores. Esto es bastante conveniente para cineastas demagógicos que buscan ser “políticos” por los medios menos políticos (Jordan Peele, Greta Gerwig, Sean Baker, Ari Aster, Robert Eggers, la lista es larga) pero que no le ayuda mucho a cineastas que integran la política de manera significativa a toda la estructura y construcción de su película (Larry Cohen, Jess Franco, Joe Dante, John Carpenter, Paul Verhoeven, Ulli Lommel y cualquier cineasta político que sí sea político y valga la pena).
2- Ver al objetivo de la crítica y el análisis crítico de una película como una persuasión o argumento de convencimiento para crear o cambiar una narrativa/agenda/consenso que se tiene sobre la película y hacer que todas las opiniones de ella se diluyan de manera generalizada en ese discurso (el efecto influencer) en vez del intento de la comprensión de la propia película y la proposición de una perspectiva propia, personal, y por ende diferente y que incita a la reflexión de lo que vemos en vez de confirmar prejuicios arbitrarios o heredados.
Todo esto al final es lo que impide que realmente se hable de la película de manera legítima y lo que lleva a algunas de las opiniones más nefastas que se pueden ver y leer sobre películas como The Stuff. Porque si no estás hablando de lo político en una película como esta, entonces no la viste, y si no la viste, no puedes hablar nada de ella.
