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sábado, 28 de febrero de 2026

Top 5 mejores y peores del año 2025

Otro año, otra lista. La crisis de la narrativa en el cine contemporáneo se acrecienta mientras los conglomerados continúan con su puño de hierro estrangulando a cualquiera fuera de su juego y su sistema como se ha visto desde hace numerosas décadas ya sea por el acaparamiento de salas y espacios en cines comerciales y festivales galardonados (siendo estos la misma cosa hoy en día) mientras entregan no historias, locuras repletas de retórica, hipocresía y vacuidad estética (críticas recurrentes: ineptitud política y la muerte del découpage). El cine independiente (la “serie B” en específico), cada vez más desplazado hacia el nicho minoritario y espacios digitales, continúa viéndose mediante métodos de distribución realmente independientes por medio de compañías pequeñas que vierten sus películas en servicios de streaming gratuitos. Aquí el cine también delira en una no historia, pero es un delirio que desbarata y reorganiza el “lenguaje” y en donde aquella descomposición que se veía en Jess Franco, Ed Wood, Mark Region, Robert Gaffney, Donald G. Jackson, Ulli Lommel o David DeCoteau insólitamente/orgánicamente se vuelve el tema a tratar de manera casi general a partir de los años dos mil y dos mil diez, una desconfianza de cualquier sistema unificado y oficial capaz de transmitir significado o cuando menos una desconfianza de mantener un ilusionismo. Por otro lado, el modernismo continúa vigente en el cine vanguardista amateur que rechaza el posmodernismo y confía en la Historia (del cine), también sobrepasando la narrativa convencional. La crítica oficialista, como siempre, ignora estos dos últimos campos hasta incluso negarlos. 

Aquí veremos un compendio de ejemplos en estos campos. Lista sujeta a cambios, pues puede que vea más del año pasado en los siguientes meses y reconsidere varias cosas con el tiempo.

Top 5 mejores:


5- Prompt (Full Moon Features) Dir. Charles Band


El film número 57 del veterano fantasioso Charles Band es un templado dizque-thriller softcore al estilo de la relegada Surrender Cinema que presenta la historia de una solitaria experta en computación y consejera de mercadotecnia cayendo bajo el hechizo de un atractivo varón digital deseado en sus mundos sintéticos de inteligencia artificial que utiliza para servicios de marketing sorpresivamente manifestándose en su pantalla y cuya obsesión es captada por la reposada cámara indagadora de lujuria como un dispositivo plasmador de la confusión erótica de (ir)realidades artificiales candentes por medio de sensaciones sexuales impulsivas, pulsiones que acaban convergiendo con su misterio de thriller concreto y aislado en un confluir inaudito de sucesos desarmadores y despojadores de avance, dirección e inmediatez argumental, en una sola secuencia alternando/contraponiendo imágenes reales y artificiales ocasionando disonancia disociativa pero en donde ambas partes (observador y observado) se miran y se obsesionan con deseo aferrado e ineluctable, solo para escépticamente revertir la operación y papeles entre la realidad material y la falsa realidad inmersiva digital. 

4- Robocidal (Polonia Brothers Entertainment) Dir. Mark Polonia


Película número 96 (aprox.) del cutreautor curtido Mark Polonia sobre un robot asesino que continúa con aquella ola de alucinación digital ubicua de sus últimos años, despoblada hasta el número mínimo de ingredientes, portadora de una desabrida imagen mecánica antiverosímil autoburlona que aplasta/altera lo material/vivo, compuesta como un flujo de riachuelo de imágenes digitalizadas-sintéticas y metraje de archivo unido de manera asociativa, una robotización interpretativa/dramática/argumental, desgastada de arriba y debajo de su edificio narrativo dando la sensación de que nunca comienza o termina. Prácticas como el falso raccord y la pantalla verde con estrechos primeros planos opresivos pasando a planos de mínima distancia focal deformadora ejemplifican la heterogeneidad de bricolaje artificial/alienador que brilla en esta cinta y en el trabajo post-John Polonia de Mark.  

3- Drakulon (Chris Alexander Films) Dir. Chris Alexander


Elusivo film 11 del cineasta/músico canadiense ex editor jefe de Fangoria Chris Alexander cuyo título alude al planeta natal de la vamp comiquera original Vampirella (creada por la trifecta Forrest J. Ackerman-Trina Robbins-Frank Frazetta) y baña al espectador en una vehemente alucinación pulsional de oquedad narrativa, al son de su zumbante música experimentalista sacada de su nuevo álbum homónimo, que concatena transmutaciones monocromáticas de excitación eufórica voraz en este delirio visualista repetitivo abierto a variaciones donde se dejan salir hipersensaciones incandescentes desaforadas en palpitante y vaporosa seducción de vampiras lesbianas fantasmales en una hipnótica travesía cuasiantirepresentacional espectral Jess Franquiana. 


2- Bikini Guillotine (CineRidge Entertainment) Dir. Jamie Grefe


Ecléctica película número 23 (aprox.), y posible obra maestra, del relativamente recién llegado Jamie Grefe basándose en ese armazón narrativo que es la trama-pretexto slasher conocida por todos se despliega una cantidad desmesurada de desorbitantes efectos y manipulaciones ópticas en forma de éxtasis-estasis eterna rota por jump-cuts aturdidores, fragmentaciones corporales y decapitaciones (por el encuadre de la cámara-guillotina), deformaciones líricas que tienen como materia estética esos personajes-objeto atrapados en repeticiones cíclicas (de acciones rodadas en tomas diferentes repetitivas aunque modificadas cual Buñuel precoz y repetición de montaje de la misma toma en puntos variados) aprovechando las oportunidades de repeticiones cíclicas interminables abiertas por el esquema argumental del slasher, en ralentizaciones/movimientos inversos anti-naturales, en prolongado enlentecimiento de tiempo-enigma transfigurado-etéreo exacerbado por manipulaciones de diálogo deliberadamente desechable fusionado con/disuelto con/alternando entre ruido de ambiente, silencio ominoso, eco onírico o vibrante música suave entrando todo en trance hipnagógico del mejor Jess Franco dosmilero de caspa y ensayo o el David DeCoteau digital.


1- Interactions: 24, 25, 26, 27 & 28 Dir. Fred Camper


Afortunadas, impenetrables y omnicomprensivas últimas partes en la serie iniciada en el 2023 Interactions del cineasta, teórico, analista y experimentalista de Chicago Fred Camper y su interacción con el entorno capturado en sus viajes por el mundo como si fueran Diarios, notas y esbozos, articulando pensamientos formales/temáticos que se hacen por yuxtaposición, inspección perceptual de figuras/entornos, contrastes, sondeando las superficies hasta penetrarlas, fragmentando el espacio/figura en cuadros en interacción continua por el montaje, unido todo esto a cuadrículas artísticas en su página web (“inmovilidad en película, movilidad en imágenes”) y capturando todas las Variaciones (de texturas, luminosas, angulares, de encuadres, etcétera) enseñándonos El acto de ver con los propios ojos.

Me dan ganas de poner: For Me Pour Either FPS (Jamie Daly), Love Hurts (Jamie Grefe), Chaînes Dorées (Flo Mavy), Ella McCay (James L. Brooks), Poraí (Gabriel Lizama /Liz Taylor), Desert Fiends (Shawn C. Phillips), Congregación (Gabriel Lizama /Liz Taylor), Dance the Kung Fu (Jamie Grefe), Khmeli potoli (Alexandre Koberidze), Harvester of Eyes (Mark Polonia), The Kiss of A Vampire (Richard D. Jensen), Sharks N Da Hood (Dustin Ferguson), Amityville La Llorona (Jamie Grefe), Red Sonja (M.J. Bassett), Narco Sharks (Gerardo Preciado), Cutter’s Club (Charles Band), Kamasutra Cowgirl (Jamie Grefe), Dungeons of Ecstasy (Charles Band), The Cemetery of Sainte-Colombe (Flo Mavy) Black Creek (Shannon Lanier), Great White Waters (Anthony C. Ferrante), Chupacabra vs. La Llorona (Jamie Grefe), Kaiju Glam Metal Shark Attack (Brett Kelly), Bikini Shark (E J Marshall), Un simple accident (Jafar Panahi), Blood of La Llorona (Jamie Grefe), Bigfoot: Blood on the Farm (Ashley Hays Wright), Voces de Luz (Gabriel Lizama /Liz Taylor), The Mastermind (Kelly Reichardt), Lizzie Borden Game (Calvin Morie McCarthy) y Amityverse (Chad M. Campbell, Curtis Everitt, Ron Ford, Evan Jacobs, Chad Knauer, Jt Kris, Josh Spiegel, Blaize Tudor, Douglas Waltz, Andy Wolf).

Top 5 peores:


5- Frankenstein (Double Dare You) Dir. Guillermo del Toro


Tardía autoindulgencia a base del reduccionismo autoral de una obra del canon a una lista de mercado con casillas tachadas: reducción de batallas filosóficas a temáticas redundantes explicadas por diálogos cursis infratelevisivos (“Tu eres el monstruo”), reducción de indagación de personajes a seudopsicologismo barato, reducción de la intertextualidad al escupimiento de referencias literarias bien trilladas (La biblia, el Ozymandias del esposo de la Mary Shelley, Milton), reducción del formalismo al seudobarroquismo de escaparate y elegancia de dirección de arte cara y relamida con códigos de color vulgarmente arbitrarios/pedantemente simbólicos, reducción del cine a una fotografía de época con cámara fantasma móvil suspendida y flotante con gran angular dizque-dramático/épico (¿y las posibilidades de la exploración dramática del espacio escenográfico o las de la articulación/análisis dentro del decoupage? Bien, gracias.), todo un indolente sistema sobrediseñado que termina en un infragótico espíritu de fallido romanticismo apagado y menguado que la entierra.

4-Superman (DC Studios) Dir. James Gunn


Inerte y perezosa colección de tres episodios de final de temporada de una hipotética serie de televisión de Superman con acción de videojuegos y chistoretes. El modelo MCU: televisión en la gran pantalla, ya no depende de códigos cinematográficos, sino que se hace de una cámara móvil que prácticamente se mueve con un joystick para llegar al ángulo más pintoresco en secuencias de acción, simplemente enseñando escenarios por computadora y eventos animados que se piensan chistosos o espectaculares (añade a eso el objetivo de cámara más horriblemente deformador para ser rebuscadamente "peculiar"). Un cine que prescinde del cine y de cualquier estética que este puede tener. Arcos y conflictos sin fermentar y simplones: ¿La respuesta de Gunn a la queja típica de Superman con respecto a sus poderes? Ponerlo golpeado en la primera escena para conseguir una vulnerabilidad barata sin pensar más allá, después procede a incorporar el cóctel típico del cine de formato Marvel/Disney y el intento liberal de “cine político” más gandalla y obsceno (otro refuerzo seguro y reconfortante para el público de lo que ya saben y creen).  

Atribuirle a este producto corporativo la etiqueta de “punk” es lo más horrible que Gunn ha hecho y la culminación de su deshonesta carrera.


3- ¡Qué huevos, Sofía! (Sastre Films) Dir. Carlos Santos


No es extraño que el director de las aborrecibles Chilangolandia (2021) y en especial Señora Influencer (2023) presente este alargado chascarrillo barato en entorno oficinista-godín cortado por el melodramatismo postizo supuestamente trágico con su devenir atropellado y seudohumorístico de broncas forzadas edulcorado con el énfasis torpe más degradante en su forma de comercial/anuncio televisivo en este envase normativo y vomitivo. Aunque no haya tanto desastre técnico o abyección pintoresca de lo social y cultural del “México contemporáneo” presente en anteriores cintas del director, aún así reina el anhelo por una supuesta “superación” de la comedia andrajosa mexicana por medio de los medios menos reflexivos posibles y el escarnio descuidado a todo lo que toca, más bien chistes de Sabadazo. La supuesta “elevación” de las aberraciones perpetradas por la comedia mexicana actual apenas existe en las mentes de los que creen en ese sinsentido de que hay un “autor subversivo” en el cine popular actual, ni hablar en el caso de México.  


2- Materialists (2AM-Killer Films) Dir. Celine Song


Repulsiva telenovela de clase media alta chic metropolitana que se sueña crítica y analítica pero en realidad regurgita preconcepciones ideológicas retrogradas y las escupe como herramienta narrativa inerte (el asalto sexual como instrumento para el argumento, la pobreza como miseria suavecita pero intolerable y no pertenecer a las convenciones de “belleza” visto como trasfondo trágico discapacitante) de la anteriormente y prematuramente galardonada directora surcoreana insípida Celine Song. Alérgica a sensibilidades cinematográficas legítimas, está rodada como subproducto televisivo desechable y queda a medias como comercial inmobiliario y departamental de la ostentosidad desperdiciada en el tratamiento desapasionado/indiferente de la directora, aniquilando indagación alguna o comentario, su fijación en las superficies materiales y el drama superficial entorpecedor la hacen algo honesta en su precariedad moral/espiritual materialista (en el sentido de bajeza frívola, no en el filosófico) que según esto denunciaba para empezar y la ponen unos peldaños más arriba en la escala de vileza que al Woody Allen (Vicky Cristina Barcelona) y a la Sofia Coppola (The Bling Ring) más purulentos y nauseabundos. Hipocresía inepta hasta la idiotez al conocer muy bien el mundo que dice criticar pero no a lo que lo rodea o a lo que lo intenta contraponer (delirando en cursis fantasías infrarománticas prehistóricas), ni mucho menos es capaz de desenredar las causas y motivos de la creación de este mundo comercial-amoroso más allá de los mensajitos y discursitos flojamente pensados. Mejor vean a Lubitsch, Fassbinder o a Tashlin.

1- Lilo & Stitch (Walt Disney Studios Motion Pictures) Dir. Dean Fleischer Camp


Para los que reconocimos el fiasco que fueron Alice in Wonderland (2010) o Maleficent (2014) y desde Cinderella (2015) hemos evadido sabiamente casi todos los refritos desalmados que Disney ha hecho, no puede ser esta la excepción a la regla de la ofensiva apelación a la nostalgia disfrazada de “elevación” a lo real de “peliculitas animadas” que irónicamente eran más maduras y estaban mejor confeccionadas que sus versiones en carne y hueso. Tal vez por su insípida dirección, sus desorientantes saltos de eje o su inexplicablemente mareante edición anti-continua, es toda una proeza terminar este remake de Lilo & Stitch, ya bien lobotomizada y extirpada de cualquier resonancia sentimental. Sus anteriores sorpresas son expuestas flojamente y vueltas subtramas atiborradas de información expositiva, porque dios no quiera que haya una narrativa con propósito presentándose disciplinadamente así como en la original (aceptable y eficaz animación infantil). Es triste que el cine popular haya caído tan bajo que cualquier subproducto televisivo del Disney Channel de hace veinte años tenga más valor que sus superproducciones actuales.      

Por poco pongo: Eddington (Ari Aster), Sirat (Oliver Laxe), Dreams (Michel Franco), Warfare (Ray Mendoza, Alex Garland), Wolf Man (Leigh Whannell), The Woman in the Yard (Jaume Collet-Serra), La hora de los valientes (Ariel Winograd), War of the Worlds (Rich Lee), Clown in a Cornfield (Eli Craig), I Know What You Did Last Summer (Jennifer Kaytin Robinson), Weapons (Zach Cregger), Bring Her Back (Michael Philippou, Danny Philippou), Hamnet (Chloé Zhao), 28 Years Later (Danny Boyle), Primitive War (Luke Sparke), Sinners (Ryan Coogler), Daehongsu (Kim Byung-woo), Karate Kid: Legends (Jonathan Entwistle), Until Dawn (David F. Sandberg), Death of a Unicorn (Alex Scharfman), Dracula (Luc Besson), Troll 2 (Roar Uthaug), Sweet Revenge (Mike P. Nelson), Silent Night, Deadly Night (Mike P. Nelson), Madea’s Destination Wedding (Tyler Perry), Train Dreams (Clint Bentley), The Bayou (Taneli Mustonen, Brad Watson), Dangerous Animals (Sean Byrne), Five Nights at Freddy’s 2 (Emma Tammi), Predator: Badlands (Dan Trachtenberg), Traumatika (Pierre Tsigaridis), Django Undisputed (Claudio Del Falco), O Agente Secreto (Kleber Mendonça Filho), A House of Dynamite (Kathryn Bigelow), The Ugly Stepsister (Emilie Blichfeldt), Reflet dans un diamant mort (Hélène Cattet, Bruno Forzani) y Wake Up Dead Man (Rian Johnson).

sábado, 1 de marzo de 2025

Top 5 mejores y peores del año 2024

No vi demasiadas películas del 2024 el año pasado (algo típico debido a mi aversión por el cine popular actual) pero decidí ponerme al corriente durante el inicio del año, así que aquí están las que considero como las más rescatables y también las peores (mayormente en el ámbito del cine de género/serie B). También vale la pena decir que falta una buena cantidad de películas que me interesaban pero que no se han lanzado apropiadamente y son difíciles de ver por el momento (mayormente es el caso con películas mexicanas). Meramente como tradición y sujeta a cambios, pues puede que vea más del año pasado en los siguientes meses, esta es mi selección.


Top 5 mejores: 

5- Bigfoot Exorcist (Wild Eye Entertainment) Dirs. Donald Farmer - Newt Wallen

El treintavo largometraje del veterano Donald Farmer es otro desquiciado destape vulgar de sangre, gore rudimentario y sexualidad soft pero prominente (y fetichista) que funge meramente como experiencia (anti)estética-antiuniforme. Totalmente descompuesta, desnutrida, ecléctica, discontinua, crudamente rodada y enfocada en recrearse en sus elementos a explotar (esos planos alargados que contemplan al monstruo barato recorrer un cementerio o las muertes con las que se agasaja la cámara) antes que intentar darle coherencia a sus múltiples subtramas, a las que abandona o dilata a placer, porque a Farmer le viene bien guanga la relación causa-efecto (producto de su formidable desintegración del relato). Ya cada vez menos cerca del espíritu Jess Franquiano que sublimó sus filmes anteriores, aquí queda la caspa, pero vaya caspa. 

4-Mummy Shark/ Camp Blood: Clown Shark/ One Million Babes BC (Polonia Brothers Entertainment) Dirs. Mark Polonia - Jeff Kirkendall


Lote estrafalario de indescriptibles sueños febriles del casposo imparable Mark Polonia (sus cintas número 86, 88 y 89) y su equipo recurrente. Empezando con el cine de momias clásico (de Universal a Hammer y ejemplos de serie B), pasando por la tetralogía británica de “cavegirls” (de la Hammer también) y añadiendo la farsa actual de tiburones ya asimilada e inferida. Mark sigue abierto a las rupturas técnico-formales que dan paso a las sensoriales deformaciones audiovisuales (superposiciones ultra-artificiales, stock shots discordantes y sobreexposiciones) dignas de un Polonia primerizo por allá cuando estrenaba alucinaciones óptico-sonoras como Bad Magic (1998), que hoy en día funciona como contracine depurado con la flexibilidad formal que deja en pañales a sus contemporáneos y las nuevas generaciones. Absurdos delirios improbables que buscan lo imposible.

3-Furiosa: De la Saga de Mad Max (Kennedy Miller Mitchell, Domain Entertainment) Dir. George Miller


Contenida épico-mítica cinta del demoledor, desmadroso e influyente George Miller que cuenta como la niña/adolescente postapocalíptica Furiosa se convirtió en un icono. Lo que la salva de proclamarse pretenciosamente como “mitología moderna” es que no es un mito para nosotros, sino para los personajes dentro de su universo. Casi opuesta en su meticulosa y controlada acción a la orgía vertiginosa de Fury Road. Es raro encontrar a un director, viejo o no, que sepa usar la cámara en mano, las manipulaciones digitales anti-realistas de la imagen, los movimientos (tanto de la cámara como lo que está frente a ella), el CGI o que vuelva a las propias elipsis y transiciones un recurso expresivo sustancial.  

2-Crocodile Swarm (Jagged Edge Productions) Dir. Tyler-James 


Sexto largometraje realizado por el productor/guionista convertido en director Tyler-James y uno de los más insólitos filmes elaborados por Jagged Edge. Cada recurso expresivo resuena más duramente al quebrar con la estaticidad de su dirección (esos zooms vertiginosos a la mujer comida por mega falsos cocodrilos en la escena pre-créditos, extrañísimos planos aberrantes y juegos de luces en penumbra prominente con la parte inferior del plano bien iluminada e incesantes jump-cuts cual recurso ahorratiempo del primer Godard). Infestada de planos luminosos y coloridos donde la luz fuerte y dura ilumina las cavernas postZontarianas, postDescenso que tiene por locación principal. Por su miserable historia y descolocaciones formales denota no una intención de narrar sino de delirar y dejar que las visuales consigan los efectos emocionales-atmosféricos necesarios. Sin mencionar ese “ojo-cámara que todo lo ve” que se posiciona por medio de planos cenitales y top shots por encima de sus míseros personajes y asciende lentamente a los cielos. Fascinante. 

1- Quadrant & Death Streamer (Full Moon Features) Dir. Charles Band


Es impresionante que Charles Band, el “poeta pulp” (según el crítico australiano Adrian Martin) de la serie B moderna (de los noventas para acá), siga igual de rico, busque nuevas herramientas de expresión (sin olvidar su medio) y continúe reinventándose en pleno 2024-2025 sin perder su toque. Aquí hay dos muestras de esa mentalidad Cormanesca, desprovistas de realismo y coherencia alguna, con creatividad formal y exploración temática subyacente, utilizando un díptico de tramas-pretexto que se desenvuelven como pesadillas digitales vueltas campo para lo etéreamente irreal/surreal. A pesar de lo controversiales que puedan ser (uso de IA, bajísimos presupuestos), aquí se ganan el lugar más alto. Dan para unas críticas pero eso tal vez después. 

Me dan ganas de poner: Trap (M. Night Shyamalan), Jurassic Triangle (Victor De Almeida), Terrifier 3 (Damien Leone), Wicked (Jon M. Chu), The Killer (John Woo), Immaculate (Michael Mohan), Space Sharks (Dustin Ferguson), Monster Mash (Jose Prendes) y MaXXXine (Ti West).


Top 5 peores:


5- In a Violent Nature (Shudder Films) Dir. Chris Nash


Reciente degradación/profanación de la imagen-tiempo Deleuciana (¿o la imagen-hecho Bazineana?), la nueva regurgitación de la moda del “slow cinema” (lo que sea que signifique eso), inspirada en ejemplos incluso ya cuestionables como los del Gus Van Sant dosmilero (Gerry, Elephant, Last Days, Paranoid Park) y la inútil búsqueda forzada de lo “sublime” del Terence Malick más mamón. El cine de la mente choca por completo con el cine de los géneros corporales (según Clover y Williams) y explota en esta nefasta cinta de esteticismo fetichista que momifica y contamina lo que en un momento fue vanguardia y estilo proveedor de una nueva manera de expresión. Ni siquiera es lo que dice ser, el montajista corta constantemente durante la trayectoria del asesino (secuencias que intentan imitar las extendidas caminatas ininterrumpidas vistas en sus influencias), nunca deja que se complete su recorrido sin interrupciones, destruyendo el punto del método empleado (esa concepción del tiempo y de los sujetos autónomos), esto empeorado por los diversos e insistentes cambios de ángulos y encuadres que traicionan el concepto de las tomas largas. Aparte, su foco de contemplación es de lo más banal. ¿Qué querían que contempláramos? ¿Los tropos del cine slasher por si solos? Ogroff (1983), Erase una vez el diablo (1986), Sledgehammer (1983) y Blood Lake (1987) son todo lo que esta película aspiró a ser.


4-The Substance (Working Title Films, Blacksmith) Dir. Coralie Fargeat


Despistada, autocomplaciente, autoexcitada, arrítmicamente vociferadora de un tautológico discurso fácil de panfleto frívolo que termina de leerse en dos líneas por métodos efectistas, estridentes y de obviedad insufrible en su vacuidad estética. Torpemente montada y rodada, sin lugar para lo más misterioso del cine de género, la indagación e investigación de sus imágenes, o pluralidad de interpretación alguna. Los efectos prácticos gore más aburridos y carentes de imaginación que he visto en un buen rato. Esta versión fea de The Wasp Woman (1959-1995) y de Evil Spawn (1987) sale sobrando. 


3-Anora (Cre Film) Dir. Sean Baker


Esperpéntica, boba y pedestre película del inflado Sean Baker que pasa de lo cinematográficamente ordinario a la replicación de formas, sensibilidades y estructuras autorales establecidas anteriormente en otros cines (Cassavetes, Lubitsch, Hawks, Franco) extirpadas de significado, contexto e importancia con rupturas desviadas muy tenues. Parte del hilo de deformaciones presentes en la filmografía de la generación reciente de directores académicos-cinéfilos galardonados (Gerwig, Chazelle, Eggers, Fargeat, Aster, Peele, Baumbach y otros). Una historia de barato carácter pseudo-crítico exigiendo ser interpretado (“Es una reinterpretación de la Cenicienta pero de mala leche y del mundo de las prostitutas.”) protagonizada por personajes desperfilados y realizada sin pensar en cómo se está representando y tocando cierta “realidad social” (tan alejada de ella como del espectador, como pasó en la aborrecible Tangerine del 2015) pero soñándose reveladora y exploradora de un mundo marginado/oculto. La estéril puesta en escena y la perdida/desorientada dirección resulta en encuadres, movimientos y planos funcionales, inexpresivos y unidimensionales, sin poder anclar idea alguna a lo que rueda o como lo rueda. 

2-Mouse Trap (Bailey Phillips Productions) Dir. Jamie Bailey


Hecha muy de a huevo para aprovechar que Steamboat Willie entró al dominio público, este es el ejemplo más ínfimo del terror con iconos infantiles. Ningún elemento embona, combina, comenta o se relaciona con los otros. Incoherente colección de referencias pop y chistes de parodia YouTubera con estereotipos y clichés sin vuelta de tuerca ni nada, no hay remates ni ironía en ninguna escena. Más cerca de un Kevin Smith chafa (bastante peor que Yoga Hosers) que de un Winnie the Pooh Blood and Honey. Usa la autoconciencia y las referencias para ocultar que no hay base alguna que la soporte. En cierto modo contiene una analogía para el estado actual del espectador: jóvenes atrapados en un complejo de diversiones/entretenimiento (aquí un Laser Tag) siendo víctimas del ratón Miguelito (y otras corporaciones como Disney). No hay escape. Solo aburrimiento, cinismo y muerte.  


1-Reagan (Brookwell-McNamara Entertainment) Dir. Sean McNamara


Nefasta biopic de Ronald Reagan, el cuadragésimo presidente de los Disparos Unidos Neoliberales. La evolución natural del consumismo desaforado de la insípida apología a la vanidad/superficialidad de la clase alta gringa de Bratz (otra película del director, quien ahora hace Reagan para los adultos que crecieron con esa) se puede ver en este abominable panfleto político que encapsula el nefasto estado del cine estadounidense: guion truculento de escuelita sobremanipuladora y construcción cinematográfica antirreflexiva, atrofiada, inexpresiva y con sobrecarga de intenciones hipersentimentales (de manera monótona, seca y cerrada). Glorificadora de un mandato horripilante y desinformando sobre sus supuestos logros. Una espantosa y profundamente aburrida hagiografía perversa. El fallo en fondo y forma del cine más miserable en su máxima expresión.  

Por poco pongo: Late Night with the Devil (Cameron Cairnes, Colin Cairnes), Night Swim (Bryce McGuire), Prey (Mukunda Michael Dewil), Woody Woodpecker Goes to Camp (Jonathan A. Rosenbaum), Devon (JWoww), Tarot (Spenser Cohen, Anna Halberg), Time Cut (Hannah Macpherson), Technoboys (Luis Gerardo Méndez, Gerardo Gatica), Lisa Frankenstein (Zelda Williams), Civil War (Alex Garland), Nosferatu (Robert Eggers), Heretic (Scott Beck, Bryan Woods), Longlegs (Osgood Perkins), Alien Romulus (Fede Álvarez), Unfrosted (Jerry Seinfeld), Barbie & Kendra Crash Joe Bob’s Drive-In Jamboree! (Charles Band), First Shift (Uwe Boll), Godzilla × Kong: The New Empire (Adam Wingard) y Mr. Crocket (Brandon Espy).