jueves, 25 de junio de 2026

Gargantua (1998) El hijo de Godzilla |Crítica

Esta fue una crítica que salió al recordar que en la televisión pasaban una película noventera (y por ende con gran doblaje mexicano usualmente) que se promocionaba como una supuesta secuela falsa a la saga de Godzilla cuando se transmitía por Canal 5 de México. El filme era en realidad una muy rescatable cinta de monstruos marinos más similar a la británica Gorgo (1961) hasta el punto de poder considerarse como una adaptación actualizada para finales del siglo 20 y principios del 21 con todo y mensaje ambientalista y valores de producción algo televisivos.

Para cuando hice esta crítica no había casi ningún vídeo sobre la película pero eso ahora ha cambiado. Pero ninguno ha ahondado realmente en ella. 

jueves, 7 de mayo de 2026

Top 7 películas de superhéroes de culto

Un top con siete películas de culto sobre superhéroes, como antídoto para el cine popular de superhéroes actual. Algunas eran películas sobre las que escribí un poco pero no tenía para un vídeo completo, otras las acababa de ver, creo que no tenía pensado hacer un vídeo sobre el tema pero dio la casualidad de que vi películas con esa temática por ese tiempo. Hubo personas que se quejaron de la posición que tuvieron las películas de Santo, pero en realidad si son de las mejores películas que se pueden encontrar del género. Puede que haga una segunda parte.

sábado, 28 de febrero de 2026

Top 5 mejores y peores del año 2025

Otro año, otra lista. La crisis de la narrativa en el cine contemporáneo se acrecienta mientras los conglomerados continúan con su puño de hierro estrangulando a cualquiera fuera de su juego y su sistema como se ha visto desde hace numerosas décadas ya sea por el acaparamiento de salas y espacios en cines comerciales y festivales galardonados (siendo estos la misma cosa hoy en día) mientras entregan no historias, locuras repletas de retórica, hipocresía y vacuidad estética (críticas recurrentes: ineptitud política y la muerte del découpage). El cine independiente (la “serie B” en específico), cada vez más desplazado hacia el nicho minoritario y espacios digitales, continúa viéndose mediante métodos de distribución realmente independientes por medio de compañías pequeñas que vierten sus películas en servicios de streaming gratuitos. Aquí el cine también delira en una no historia, pero es un delirio que desbarata y reorganiza el “lenguaje” y en donde aquella descomposición que se veía en Jess Franco, Ed Wood, Mark Region, Robert Gaffney, Donald G. Jackson, Ulli Lommel o David DeCoteau insólitamente/orgánicamente se vuelve el tema a tratar de manera casi general a partir de los años dos mil y dos mil diez, una desconfianza de cualquier sistema unificado y oficial capaz de transmitir significado o cuando menos una desconfianza de mantener un ilusionismo. Por otro lado, el modernismo continúa vigente en el cine vanguardista amateur que rechaza el posmodernismo y confía en la Historia (del cine), también sobrepasando la narrativa convencional. La crítica oficialista, como siempre, ignora estos dos últimos campos hasta incluso negarlos. 

Aquí veremos un compendio de ejemplos en estos campos. Lista sujeta a cambios, pues puede que vea más del año pasado en los siguientes meses y reconsidere varias cosas con el tiempo.

Top 5 mejores:


5- Prompt (Full Moon Features) Dir. Charles Band


El film número 57 del veterano fantasioso Charles Band es un templado dizque-thriller softcore al estilo de la relegada Surrender Cinema que presenta la historia de una solitaria experta en computación y consejera de mercadotecnia cayendo bajo el hechizo de un atractivo varón digital deseado en sus mundos sintéticos de inteligencia artificial que utiliza para servicios de marketing sorpresivamente manifestándose en su pantalla y cuya obsesión es captada por la reposada cámara indagadora de lujuria como un dispositivo plasmador de la confusión erótica de (ir)realidades artificiales candentes por medio de sensaciones sexuales impulsivas, pulsiones que acaban convergiendo con su misterio de thriller concreto y aislado en un confluir inaudito de sucesos desarmadores y despojadores de avance, dirección e inmediatez argumental, en una sola secuencia alternando/contraponiendo imágenes reales y artificiales ocasionando disonancia disociativa pero en donde ambas partes (observador y observado) se miran y se obsesionan con deseo aferrado e ineluctable, solo para escépticamente revertir la operación y papeles entre la realidad material y la falsa realidad inmersiva digital. 

4- Robocidal (Polonia Brothers Entertainment) Dir. Mark Polonia


Película número 96 (aprox.) del cutreautor curtido Mark Polonia sobre un robot asesino que continúa con aquella ola de alucinación digital ubicua de sus últimos años, despoblada hasta el número mínimo de ingredientes, portadora de una desabrida imagen mecánica antiverosímil autoburlona que aplasta/altera lo material/vivo, compuesta como un flujo de riachuelo de imágenes digitalizadas-sintéticas y metraje de archivo unido de manera asociativa, una robotización interpretativa/dramática/argumental, desgastada de arriba y debajo de su edificio narrativo dando la sensación de que nunca comienza o termina. Prácticas como el falso raccord y la pantalla verde con estrechos primeros planos opresivos pasando a planos de mínima distancia focal deformadora ejemplifican la heterogeneidad de bricolaje artificial/alienador que brilla en esta cinta y en el trabajo post-John Polonia de Mark.  

3- Drakulon (Chris Alexander Films) Dir. Chris Alexander


Elusivo film 11 del cineasta/músico canadiense ex editor jefe de Fangoria Chris Alexander cuyo título alude al planeta natal de la vamp comiquera original Vampirella (creada por la trifecta Forrest J. Ackerman-Trina Robbins-Frank Frazetta) y baña al espectador en una vehemente alucinación pulsional de oquedad narrativa, al son de su zumbante música experimentalista sacada de su nuevo álbum homónimo, que concatena transmutaciones monocromáticas de excitación eufórica voraz en este delirio visualista repetitivo abierto a variaciones donde se dejan salir hipersensaciones incandescentes desaforadas en palpitante y vaporosa seducción de vampiras lesbianas fantasmales en una hipnótica travesía cuasiantirepresentacional espectral Jess Franquiana. 


2- Bikini Guillotine (CineRidge Entertainment) Dir. Jamie Grefe


Ecléctica película número 23 (aprox.), y posible obra maestra, del relativamente recién llegado Jamie Grefe basándose en ese armazón narrativo que es la trama-pretexto slasher conocida por todos se despliega una cantidad desmesurada de desorbitantes efectos y manipulaciones ópticas en forma de éxtasis-estasis eterna rota por jump-cuts aturdidores, fragmentaciones corporales y decapitaciones (por el encuadre de la cámara-guillotina), deformaciones líricas que tienen como materia estética esos personajes-objeto atrapados en repeticiones cíclicas (de acciones rodadas en tomas diferentes repetitivas aunque modificadas cual Buñuel precoz y repetición de montaje de la misma toma en puntos variados) aprovechando las oportunidades de repeticiones cíclicas interminables abiertas por el esquema argumental del slasher, en ralentizaciones/movimientos inversos anti-naturales, en prolongado enlentecimiento de tiempo-enigma transfigurado-etéreo exacerbado por manipulaciones de diálogo deliberadamente desechable fusionado con/disuelto con/alternando entre ruido de ambiente, silencio ominoso, eco onírico o vibrante música suave entrando todo en trance hipnagógico del mejor Jess Franco dosmilero de caspa y ensayo o el David DeCoteau digital.


1- Interactions: 24, 25, 26, 27 & 28 Dir. Fred Camper


Afortunadas, impenetrables y omnicomprensivas últimas partes en la serie iniciada en el 2023 Interactions del cineasta, teórico, analista y experimentalista de Chicago Fred Camper y su interacción con el entorno capturado en sus viajes por el mundo como si fueran Diarios, notas y esbozos, articulando pensamientos formales/temáticos que se hacen por yuxtaposición, inspección perceptual de figuras/entornos, contrastes, sondeando las superficies hasta penetrarlas, fragmentando el espacio/figura en cuadros en interacción continua por el montaje, unido todo esto a cuadrículas artísticas en su página web (“inmovilidad en película, movilidad en imágenes”) y capturando todas las Variaciones (de texturas, luminosas, angulares, de encuadres, etcétera) enseñándonos El acto de ver con los propios ojos.

Me dan ganas de poner: For Me Pour Either FPS (Jamie Daly), Love Hurts (Jamie Grefe), Chaînes Dorées (Flo Mavy), Ella McCay (James L. Brooks), Poraí (Gabriel Lizama /Liz Taylor), Desert Fiends (Shawn C. Phillips), Congregación (Gabriel Lizama /Liz Taylor), Dance the Kung Fu (Jamie Grefe), Khmeli potoli (Alexandre Koberidze), Harvester of Eyes (Mark Polonia), The Kiss of A Vampire (Richard D. Jensen), Sharks N Da Hood (Dustin Ferguson), Amityville La Llorona (Jamie Grefe), Red Sonja (M.J. Bassett), Narco Sharks (Gerardo Preciado), Cutter’s Club (Charles Band), Kamasutra Cowgirl (Jamie Grefe), Dungeons of Ecstasy (Charles Band), The Cemetery of Sainte-Colombe (Flo Mavy) Black Creek (Shannon Lanier), Great White Waters (Anthony C. Ferrante), Chupacabra vs. La Llorona (Jamie Grefe), Kaiju Glam Metal Shark Attack (Brett Kelly), Bikini Shark (E J Marshall), Un simple accident (Jafar Panahi), Blood of La Llorona (Jamie Grefe), Bigfoot: Blood on the Farm (Ashley Hays Wright), Voces de Luz (Gabriel Lizama /Liz Taylor), The Mastermind (Kelly Reichardt), Lizzie Borden Game (Calvin Morie McCarthy) y Amityverse (Chad M. Campbell, Curtis Everitt, Ron Ford, Evan Jacobs, Chad Knauer, Jt Kris, Josh Spiegel, Blaize Tudor, Douglas Waltz, Andy Wolf).

Top 5 peores:


5- Frankenstein (Double Dare You) Dir. Guillermo del Toro


Tardía autoindulgencia a base del reduccionismo autoral de una obra del canon a una lista de mercado con casillas tachadas: reducción de batallas filosóficas a temáticas redundantes explicadas por diálogos cursis infratelevisivos (“Tu eres el monstruo”), reducción de indagación de personajes a seudopsicologismo barato, reducción de la intertextualidad al escupimiento de referencias literarias bien trilladas (La biblia, el Ozymandias del esposo de la Mary Shelley, Milton), reducción del formalismo al seudobarroquismo de escaparate y elegancia de dirección de arte cara y relamida con códigos de color vulgarmente arbitrarios/pedantemente simbólicos, reducción del cine a una fotografía de época con cámara fantasma móvil suspendida y flotante con gran angular dizque-dramático/épico (¿y las posibilidades de la exploración dramática del espacio escenográfico o las de la articulación/análisis dentro del decoupage? Bien, gracias.), todo un indolente sistema sobrediseñado que termina en un infragótico espíritu de fallido romanticismo apagado y menguado que la entierra.

4-Superman (DC Studios) Dir. James Gunn


Inerte y perezosa colección de tres episodios de final de temporada de una hipotética serie de televisión de Superman con acción de videojuegos y chistoretes. El modelo MCU: televisión en la gran pantalla, ya no depende de códigos cinematográficos, sino que se hace de una cámara móvil que prácticamente se mueve con un joystick para llegar al ángulo más pintoresco en secuencias de acción, simplemente enseñando escenarios por computadora y eventos animados que se piensan chistosos o espectaculares (añade a eso el objetivo de cámara más horriblemente deformador para ser rebuscadamente "peculiar"). Un cine que prescinde del cine y de cualquier estética que este puede tener. Arcos y conflictos sin fermentar y simplones: ¿La respuesta de Gunn a la queja típica de Superman con respecto a sus poderes? Ponerlo golpeado en la primera escena para conseguir una vulnerabilidad barata sin pensar más allá, después procede a incorporar el cóctel típico del cine de formato Marvel/Disney y el intento liberal de “cine político” más gandalla y obsceno (otro refuerzo seguro y reconfortante para el público de lo que ya saben y creen).  

Atribuirle a este producto corporativo la etiqueta de “punk” es lo más horrible que Gunn ha hecho y la culminación de su deshonesta carrera.


3- ¡Qué huevos, Sofía! (Sastre Films) Dir. Carlos Santos


No es extraño que el director de las aborrecibles Chilangolandia (2021) y en especial Señora Influencer (2023) presente este alargado chascarrillo barato en entorno oficinista-godín cortado por el melodramatismo postizo supuestamente trágico con su devenir atropellado y seudohumorístico de broncas forzadas edulcorado con el énfasis torpe más degradante en su forma de comercial/anuncio televisivo en este envase normativo y vomitivo. Aunque no haya tanto desastre técnico o abyección pintoresca de lo social y cultural del “México contemporáneo” presente en anteriores cintas del director, aún así reina el anhelo por una supuesta “superación” de la comedia andrajosa mexicana por medio de los medios menos reflexivos posibles y el escarnio descuidado a todo lo que toca, más bien chistes de Sabadazo. La supuesta “elevación” de las aberraciones perpetradas por la comedia mexicana actual apenas existe en las mentes de los que creen en ese sinsentido de que hay un “autor subversivo” en el cine popular actual, ni hablar en el caso de México.  


2- Materialists (2AM-Killer Films) Dir. Celine Song


Repulsiva telenovela de clase media alta chic metropolitana que se sueña crítica y analítica pero en realidad regurgita preconcepciones ideológicas retrogradas y las escupe como herramienta narrativa inerte (el asalto sexual como instrumento para el argumento, la pobreza como miseria suavecita pero intolerable y no pertenecer a las convenciones de “belleza” visto como trasfondo trágico discapacitante) de la anteriormente y prematuramente galardonada directora surcoreana insípida Celine Song. Alérgica a sensibilidades cinematográficas legítimas, está rodada como subproducto televisivo desechable y queda a medias como comercial inmobiliario y departamental de la ostentosidad desperdiciada en el tratamiento desapasionado/indiferente de la directora, aniquilando indagación alguna o comentario, su fijación en las superficies materiales y el drama superficial entorpecedor la hacen algo honesta en su precariedad moral/espiritual materialista (en el sentido de bajeza frívola, no en el filosófico) que según esto denunciaba para empezar y la ponen unos peldaños más arriba en la escala de vileza que al Woody Allen (Vicky Cristina Barcelona) y a la Sofia Coppola (The Bling Ring) más purulentos y nauseabundos. Hipocresía inepta hasta la idiotez al conocer muy bien el mundo que dice criticar pero no a lo que lo rodea o a lo que lo intenta contraponer (delirando en cursis fantasías infrarománticas prehistóricas), ni mucho menos es capaz de desenredar las causas y motivos de la creación de este mundo comercial-amoroso más allá de los mensajitos y discursitos flojamente pensados. Mejor vean a Lubitsch, Fassbinder o a Tashlin.

1- Lilo & Stitch (Walt Disney Studios Motion Pictures) Dir. Dean Fleischer Camp


Para los que reconocimos el fiasco que fueron Alice in Wonderland (2010) o Maleficent (2014) y desde Cinderella (2015) hemos evadido sabiamente casi todos los refritos desalmados que Disney ha hecho, no puede ser esta la excepción a la regla de la ofensiva apelación a la nostalgia disfrazada de “elevación” a lo real de “peliculitas animadas” que irónicamente eran más maduras y estaban mejor confeccionadas que sus versiones en carne y hueso. Tal vez por su insípida dirección, sus desorientantes saltos de eje o su inexplicablemente mareante edición anti-continua, es toda una proeza terminar este remake de Lilo & Stitch, ya bien lobotomizada y extirpada de cualquier resonancia sentimental. Sus anteriores sorpresas son expuestas flojamente y vueltas subtramas atiborradas de información expositiva, porque dios no quiera que haya una narrativa con propósito presentándose disciplinadamente así como en la original (aceptable y eficaz animación infantil). Es triste que el cine popular haya caído tan bajo que cualquier subproducto televisivo del Disney Channel de hace veinte años tenga más valor que sus superproducciones actuales.      

Por poco pongo: Eddington (Ari Aster), Sirat (Oliver Laxe), Dreams (Michel Franco), Warfare (Ray Mendoza, Alex Garland), Wolf Man (Leigh Whannell), The Woman in the Yard (Jaume Collet-Serra), La hora de los valientes (Ariel Winograd), War of the Worlds (Rich Lee), Clown in a Cornfield (Eli Craig), I Know What You Did Last Summer (Jennifer Kaytin Robinson), Weapons (Zach Cregger), Bring Her Back (Michael Philippou, Danny Philippou), Hamnet (Chloé Zhao), 28 Years Later (Danny Boyle), Primitive War (Luke Sparke), Sinners (Ryan Coogler), Daehongsu (Kim Byung-woo), Karate Kid: Legends (Jonathan Entwistle), Until Dawn (David F. Sandberg), Death of a Unicorn (Alex Scharfman), Dracula (Luc Besson), Troll 2 (Roar Uthaug), Sweet Revenge (Mike P. Nelson), Silent Night, Deadly Night (Mike P. Nelson), Madea’s Destination Wedding (Tyler Perry), Train Dreams (Clint Bentley), The Bayou (Taneli Mustonen, Brad Watson), Dangerous Animals (Sean Byrne), Five Nights at Freddy’s 2 (Emma Tammi), Predator: Badlands (Dan Trachtenberg), Traumatika (Pierre Tsigaridis), Django Undisputed (Claudio Del Falco), O Agente Secreto (Kleber Mendonça Filho), A House of Dynamite (Kathryn Bigelow), The Ugly Stepsister (Emilie Blichfeldt), Reflet dans un diamant mort (Hélène Cattet, Bruno Forzani) y Wake Up Dead Man (Rian Johnson).

jueves, 5 de febrero de 2026

El iceberg de Ed Wood

Iceberg del infame cineasta Edward D. Wood Jr. 

El iceberg consiste en un formato de vídeo que habla de un tema que va por capas, comenzando por los puntos de conversación más conocidos y paulatinamente incrementando tanto el factor desconocido como perturbador. Después de ver muchos icebergs decidí hacer uno sobre un tema del que conozco bastante, eligiendo al director más maldito e incluso considerado como “el peor de todos los tiempos.” Edward y su historia dan mucho de qué hablar, así que veremos en este vídeo las historias y puntos importantes para entender su carrera y legado.  

Hubo muchas cosas que pude haber agregado pero no las consideré tan importantes. De todos modos el usuario LeafMad Media aportó otros datos que no están en vídeo. Aquí intenté alejarme de las típicas historias falsas y juicios de valor para enfocarme en dar una imagen más completa y verídica del cineasta, trabajando el terreno sobre el que construiré algunas de las cosas de las que pienso hablar en la posible crítica a las películas de Ed, aunque no sé cuando se haga ese vídeo. También quería introducir a gente nueva al director y su historia por primera vez, por eso también creo que funciona como una buena manera de entrar a este mundo.

jueves, 15 de enero de 2026

The Stuff (1985): El consumismo te consume |Análisis y critica

Más que una crítica, este es un análisis de The Stuff que hice particularmente porque muchos de los matices y las ideas plasmadas en la película han pasado mayormente desapercibidas debido a su presentación y envoltorio de “película rara de género ochentera” que ha precedido a la dimensión política y temática que alguien como Larry Cohen mínimo plantea e investiga en sus películas.

Es curioso ver las respuestas de ciertos “reseñadores” de YouTube ante el hecho de que se comente sobre la carga política de The Stuff, pues casi todos tienen una respuesta: “Dejemos de lado su mensaje y hablemos de la película”, cosa que es un disparate abominable (incluso el uso de la palabra “mensaje” ya me causa arcadas), pero que se produce por dos de los defectos más grandes en los que cae la “crítica” actual de cine:

1- Ver a lo político como algo independiente y extirpable de una película (tanto de forma y narrativa), como un accesorio o una decoración tan superflua e irrelevante que termina siendo prescindible al tener una discusión de ella. Por supuesto que también va de la mano con la trivialización de las “temáticas” por parte de estos mismos reseñadores. Esto es bastante conveniente para cineastas demagogos que buscan ser “políticos” por los medios menos políticos (Jordan Peele, Greta Gerwig, Sean Baker, Ari Aster, Robert Eggers, la lista es larga) pero que no le ayuda mucho a cineastas que integran la política de manera significativa a toda la estructura y construcción de su película (Larry Cohen, Jess Franco, Joe Dante, John Carpenter, Paul Verhoeven, Ulli Lommel y cualquier cineasta político que sí sea político y valga la pena).

2- Ver al objetivo de la crítica y el análisis crítico de una película como una persuasión o argumento de convencimiento para crear o cambiar una narrativa/agenda/consenso que se tiene sobre la película y hacer que todas las opiniones de ella se diluyan de manera generalizada en ese discurso (el efecto influencer) en vez del intento de la comprensión de la propia película y la proposición de una perspectiva propia, personal, y por ende diferente y que incita a la reflexión de lo que vemos en vez de confirmar prejuicios arbitrarios o heredados.

Todo esto al final es lo que impide que realmente se hable de la película de manera legítima y lo que lleva a algunas de las opiniones más nefastas que se pueden ver y leer sobre películas como The Stuff. Porque si no estás hablando de lo político en una película como esta, entonces no la viste, y si no la viste, no puedes hablar nada de ella.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Trilogía Prehysteria!: Dinosaurios miniatura y fantasía infantil |Critica

En este video finalmente pude tocar la marca Moonbeam de Charles Band, que era básicamente un Full Moon para audiencias menores de 15 años. No había mejor manera de empezar que con la trilogía Prehysteria que fue dirigida tanto por Band padre e hijo como por el confiable David DeCoteau en su última entrega. Quería mostrar otra cara de Full Moon, mostrar que existe una relación entre las historias infantiles (como aquello popular o comiquero) y la producción típica de Band (sino en contenido si en sensibilidad), algo que se puede olvidar cuando se ven las películas de terror/explotación del productor. Además, fue bueno identificar lo que hace a estas películas tan diferentes del producto mediocre infantil normativo y porque creo que siguen destacando como películas estrictamente de Full Moon.

miércoles, 22 de octubre de 2025

The Thing from Another World (1951) La cosa original (¿y la mejor?) |Crítica

El enigma de otro mundo (La cosa de otro mundo) fue una de las primeras películas populares de monstruos alienígenas invasores realizadas por Hollywood en los años cincuenta, volviéndose la piedra angular del género. Producida, supervisada y codirigida por el consentido de los Cahieristas Howard Hawks, la cinta es considerada como una de sus muchas incursiones a una variedad de géneros (tocó casi todos menos la comedia doméstica y el melodrama doméstico). No se puede dejar de mencionar que tiene una espléndida fotografía de Russell Harlan, efectiva música del gran Dimitri Tiomkin y excelente maquillaje de monstruo de Lee Greenway. 

Puede que haya sido ocultada en la cultura popular, particularmente por el remake de John Carpenter de 1982, pero aquí veremos porque es digna de recordarse y considerarla como un clásico. 

Adendum: A diferencia de lo que muchos pudieron pensar en los comentarios, no creo que haya comparación alguna entre las versiones de Hawks y Carpenter. De hecho, al volver a ver la de Carpenter también la encontré increíblemente fascinante. Si Hawks era un optimista y proponía una manera de vivir y de organizarse como sociedad, entonces Carpenter demuestra la incapacidad de la sociedad americana de su tiempo para lograr ese cometido, en donde el mal viene desde dentro, causando paranoia y cuestionando su ser.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Raw Force (1982): Kung-fu, zombies y caníbales |Crítica

Disparatada obra de artes marciales y acción con muertos vivientes y monjes filipinos enfrentándose a gringos peleadores en este despampanante largometraje de principios de los ochenta. Una película que realmente merecía cierto reconocimiento por ser una de las más lisérgicas experiencias, repleta de sorpresas y pudiendo fusionar diversos elementos llamativos del cine de explotación o de género de su época con encanto inigualable.  


lunes, 22 de septiembre de 2025

Doble función: Skeeter (1993) & Mosquito (1995) |Critica

Dos cintas de monstruos del limbo noventero que agotaba todos sus trucos. Aquí veremos a una regurgitación del ecoterror más viejo y un homenaje emocionado al cine de monstruos. Las dos son muy interesantes por muchas razones. 

Tenía algunas reservaciones en cuanto a este vídeo, especialmente si hablamos de la crítica de Skeeter, ya que a simple vista uno puede pensar que “sobreanalizo” la película, pero en realidad considero que expliqué y justifiqué satisfactoriamente las ideas presentadas en el vídeo en sí, tanto con mis palabras como con las imágenes que seleccioné durante la edición, que después de todo para eso están los clips. El análisis toma en cuenta tanto los aspectos formales como los narrativos y la iconografía del género en la que apoya su discurso el filme. Aunque en retrospectiva, no debí asumir que todos sabían sobre el ecoterror y sus temáticas y tal vez debí de elaborar con un par de frases más mi análisis de la expresión formal de la película (por ejemplo, la colocación de los cuerpos sin vida, tanto de animales como de humanos muertos, en primer término en la composición de muchos de sus planos es una idea que noté después de hacer el vídeo pero que vale la pena mencionar) pero mayormente pienso que el vídeo se mantiene muy sólido.

viernes, 8 de agosto de 2025

Iceberg de las películas más odiadas ¿Por qué existen las películas repudiadas?

Este iceberg fue una excusa para ver algunas películas que tenía en mi lista, pero antes que nada lo usé para explorar el tema del cine odiado por las audiencias. Hasta donde pude di contexto, expliqué las críticas más normales a las cintas y ofrecí mi propia interpretación de ellas. Fue algo fructífero porque al final pude abarcar muchos campos, pero quisiera elaborar ciertos puntos en este post. Llegué a la conclusión de que hay tres maneras de que una película sea odiada, tres clasificaciones que de vez en cuando se cruzan: Películas de narración o formas poco convencionales, películas de narración o forma totalmente genéricas y películas sensibles al contexto.

-Películas con narración o forma poco convencionales: 

Cintas cuyos aspectos formales están totalmente alejados de las convenciones, ocasionando que el espectador común no pueda leer o "interpretar" las imágenes y el resultado es mayormente negativo. A su vez, una narrativa delirante y poco realista o poco verosímil puede considerarse como mala por el público. 

Ejemplos de ellas son: Manos, Plan 9 from Outer Space, Zaat, After Last Season, Troll 2, The Room, Birdemic, películas de Neil Breen y muchas de serie B o Z. 

Muchas de las cintas en este espacio son tachadas de "horribles" por su desviación en muchos aspectos del modelo dominante en la industria. Un ejemplo sería Troll 2 (1990) con su historia considerada como ridícula, saltos bruscos de tono, efectos considerados como baratos, sobreactuaciones o interpretaciones desganadas, etcétera. Todo esto la vuelve un objeto de burla por su misma naturaleza exagerada y que rechaza el raciocinio realista del cine actual, siendo casi totalmente artificial pero igualmente "cruda" o áspera en su artificio (algunos dirán que debido a su locura se ganó su gran seguimiento de culto). 

Surgieron también un par de casos en los que una película fue odiada por "abusar" de ciertas técnicas cinematográficas, como los zooms abundantes en Cañitas (2007) que supuestamente marearon a los espectadores, una queja poco frecuente incluso para cineastas que utilizan mucho esta técnica. Estos zooms parecen ser muy diferentes a los que usaría Jess Franco, quien usa un zoom lento para expresar una mirada voyerista y "dormir" a las audiencias con visuales que fluyen por su movimiento constante. Por otro lado, los zooms de Cañitas son siempre repentinos y rápidos, son de exclamación, y a pesar de que pueden lograr una uniformidad no parecen ser menos superficiales que otros zooms de exclamación como los de un cineasta popular al estilo de Tarantino o Edgar Wright (esto tendrá que corroborarse en algún futuro). 

Entre otras técnicas que resultaron odiadas tenemos a los planos aberrantes de Battlefield Earth (2000), cuyo análisis sería mucho más largo, así que por ahora dejémoslo en que fue criticada por usar esta técnica durante todo su desarrollo y no en secuencias clave como en una película más típica, una queja repetida en reseñas de Skull Forest (2012) también. Algo curioso es el caso de los planos aberrantes utilizados por Max Ophüls, lo menciono porque sus planos aberrantes tampoco son motivados (al menos no son motivados por un punto de incrementación dramática dentro de la historia o por alguna secuencia de pesadilla como suele ser usado el plano aberrante en películas genéricas) pero nadie lo critica por esto (mayormente porque no lo conocen). En todo caso, el análisis de cada película dejará ver la razón del uso de su técnica y por ahora nos importan las impresiones de las audiencias y no tanto el análisis crítico.

Como prueba de que no se busca juzgar a las películas dentro de esta categoría, diré que dentro de este campo encontramos a películas e incluso cineastas que antes se consideraban como ejemplos del cine "basura" (según gente como Pauline Kael) pero que tuvieron una reevaluación: cine de Hitchcock (Vértigo siendo el mejor ejemplo de narrativa y forma desaforadas que le dieron malas reseñas en su tiempo), Samuel Fuller, Douglas Sirk, Vittorio De Sica (A Place for Lovers incluso estuvo en el iceberg), Ishiro Honda (considerado por muchos como de los peores directores antes de ser rescatado por fans de Godzilla), Antonioni (cuyo filme, L'Avventura, fue abucheado durante su estreno), Roberto Rossellini (quien recibió muchas malas críticas después de su "etapa neorrealista"), Vincent Gallo y hasta David Lynch (no siempre fue "odiado" pero muchos críticos se oponían mucho a él y las audiencias tampoco eran mayormente amenas con el cineasta). 

Otro aspecto interesante es que el recibimiento de una película con forma alternativa depende mucho del contexto en el que se le introduce a la audiencia. La reevaluación de muchos cineastas mencionados en el párrafo anterior se introdujo en ambientes alternativos a pesar de la resistencia de los críticos oficialistas, hoy en día son introducidos a los jóvenes cinéfilos como los grandes maestros del cine cuando en su tiempo no pasaban de ser populares creadores de productos basura comerciales (en el mejor de los casos, mayormente esto aplica para los rescatados por Cahiers du cinema), lo que afecta a su percepción por parte de las generaciones posteriores. 

Mi punto es que cuando cierto estilo o construcción cinematográfica se sale de la zona de confort que tiene la audiencia general (siempre incluyo críticos en esta categoría porque son parte de la audiencia normal) es poco probable que el recibimiento sea positivo o que al menos no venga con mucha oposición intensa. Ocurre con cualquier cinta de “arte” independiente o incluso con películas de estilo particular de mayor presupuesto y nivel como lo fueron The Tree of Life (2011) o Gerry (2002) que tuvieron gran cantidad de detractores de parte de la audiencia (en el caso de Tree of Life muchos miembros del público incluso pidieron que les devolvieran su dinero). La diferencia radica en que la manera de presentar ciertas temáticas y las formas cinematográficas de las películas que sí lograron tener una reevaluación se apegan más a los modelos del arte “burgués” o “refinado” y por eso tuvieron cierta oportunidad de ser vistas con un nuevo lente o de llegar al público de nicho que si las entendía y valoraba, algo que difícilmente ocurre con cintas que no insisten en presentarse a sí mismas como “artísticas” porque no se toman tan enserio ellas mismas a pesar de tener mucho valor cinematográfico (como es la naturaleza de la serie B o películas de Hollywood “vulgares” como las de Paul Verhoeven, John Carpenter, Kevin Williamson, Wes Craven, Rob Zombie o M. Night Shyamalan).

Una película de "autor" o "experimental" dentro del contexto del cine de arte es vista con menos prejuicios que si se introduce en un contexto comercial o popular. Prueba de esto es la reseña de Wavelenght (1968) por parte de James Rolfe, quien la interpreta como un intento fallido de narrativa semi-convencional pero menciona ligeramente la experimentación de su forma y termina declarando que es la peor película de todos los tiempos, esta opinión negativa influyó en una gran cantidad de reseñas a la cinta, ahora criticada por su aparente confección pobre y experimentación supuestamente sin sentido. Una mezcla entre un emisor que no comprende a la película totalmente y la malinterpreta o la interpreta desde un punto de vista poco apropiado, y un receptor (su audiencia) que tampoco tiene las herramientas para analizarla y solo puede compararla con su idea de lo que debe de ser el cine (el modelo convencional), resulta en una acogida negativa. Ocurre lo mismo con películas presentadas en Mystery Science Theater 3000, libros de malas películas, premios a malas películas e incluso con canales de Youtube o blogs en donde se habla negativamente de películas que de por sí ya tenían cualidades desfavorables por su construcción poco convencional, ahora no tienen tan siquiera una oportunidad de ser analizadas favorablemente, pues son totalmente odiadas por tener estos mismos elementos divergentes. Es decir, mayormente la infamia de estos filmes se debe a que típicamente el hecho de que son diferentes al modelo dominante es lo que buscan resaltar los reseñadores de "cine malo" ya sea para hacer comedia o para solamente hablar de los “agujeros” de la trama u otro aspecto superficial. Encuentran las diferencias pero no saben leerlas o no cuestionan su razón de ser. 



-Películas con narración o forma genérica y sin alguna clase de invención: 

Se explica por sí solo. A pesar de que las reglas y las convenciones hacen que las audiencias se acostumbren a cierto "lenguaje" y de que las fórmulas narrativas ya conocidas son herramientas seguras, lo cierto es que pueden llegar a cansar a los consumidores de estos productos siempre bajo el modelo institucional de representación. Hasta cierto punto, las audiencias necesitan una dosis ligera de creatividad para realmente interesarse en un producto comercial. Existen películas que no añaden absolutamente nada a su lenguaje o relato, terminando en fórmulas de apariencia simple y genérica. 

Ejemplos: From Justin to Kelly, cintas odiadas de India, He's All That, comedias rutinarias de Adam Sandler, Emoji Movie, Mean girls 2, serie El Paseo, Chairman of the Board, Slenderman, Loco fin de semana, Expelled, Ace Ventura Jr, Christmas Vacation 2, United Passions, etc...

Habiendo dicho esto, muchas películas de forma excéntrica pueden parecerles genéricas a ciertas personas si su subversión es sutil y otras obras de apariencia poco innovativa suelen tener un muy buen recibimiento por este mismo apego al modelo popular (hay películas amadas y taquilleras que ofrecen poco nuevo). Así que tendrá que depender de la película en sí y de la percepción de cada espectador. 


-Películas sensibles al contexto: 

Estas películas son odiadas por razones un tanto ajenas a las de los primeros dos tipos pero, como dije anteriormente, las tres suelen embrollarse de vez en cuando. A estas cintas mayormente las odian porque su temática es considerada ofensiva, nefasta o mal manejada, su ideología se ve como absurda por gran sector del público, puede ser odiada también porque uno de los responsables de la película sufrió de alguna polémica o porque alguien involucrado en el proyecto es tan popular que la película se ve como un producto de su vanidad. 

Ejemplos son: el cine de Paco del Toro, The Conqueror, Music, Black Christmas, cine de Daniel Farrands, 365 Days, Gigli, Spice World, Glitter, cine cristiano, cine Nazi, etc... 

Buena parte de su mal recibimiento puede deberse a una mezcla entre las dos anteriores. Por ejemplo, Pink… El rosa no es como lo pintan (2016) es una cinta criticada por ser desmañada y de construcción cruda pero mayormente fue polémica debido a su acercamiento a su temática principal, más que por la percepción de su calidad (aunque todas las reseñas que existen mencionan esto último).

Difícilmente puedo decir que estas categorías son nuevas o invención mía, pero no hay demasiados intentos por explicar el odio de las cintas sin antes juzgarlas o darles etiquetas, ya saben, tacharlas de "tan malas que son buenas" o de "tan malas que son malas" entre otras cosas así. Por lo que puede ser útil si buscamos acercarnos a la raíz del asunto más allá de juicios de valor, que a pesar de que no tienen nada de malo estos pueden llegar a estorbar.


sábado, 1 de marzo de 2025

Top 5 mejores y peores del año 2024

No vi demasiadas películas del 2024 el año pasado (algo típico debido a mi aversión por el cine popular actual) pero decidí ponerme al corriente durante el inicio del año, así que aquí están las que considero como las más rescatables y también las peores (mayormente en el ámbito del cine de género/serie B). También vale la pena decir que falta una buena cantidad de películas que me interesaban pero que no se han lanzado apropiadamente y son difíciles de ver por el momento (mayormente es el caso con películas mexicanas). Meramente como tradición y sujeta a cambios, pues puede que vea más del año pasado en los siguientes meses, esta es mi selección.


Top 5 mejores: 

5- Bigfoot Exorcist (Wild Eye Entertainment) Dirs. Donald Farmer - Newt Wallen

El treintavo largometraje del veterano Donald Farmer es otro desquiciado destape vulgar de sangre, gore rudimentario y sexualidad soft pero prominente (y fetichista) que funge meramente como experiencia (anti)estética-antiuniforme. Totalmente descompuesta, desnutrida, ecléctica, discontinua, crudamente rodada y enfocada en recrearse en sus elementos a explotar (esos planos alargados que contemplan al monstruo barato recorrer un cementerio o las muertes con las que se agasaja la cámara) antes que intentar darle coherencia a sus múltiples subtramas, a las que abandona o dilata a placer, porque a Farmer le viene bien guanga la relación causa-efecto (producto de su formidable desintegración del relato). Ya cada vez menos cerca del espíritu Jess Franquiano que sublimó sus filmes anteriores, aquí queda la caspa, pero vaya caspa. 

4-Mummy Shark/ Camp Blood: Clown Shark/ One Million Babes BC (Polonia Brothers Entertainment) Dirs. Mark Polonia - Jeff Kirkendall


Lote estrafalario de indescriptibles sueños febriles del casposo imparable Mark Polonia (sus cintas número 86, 88 y 89) y su equipo recurrente. Empezando con el cine de momias clásico (de Universal a Hammer y ejemplos de serie B), pasando por la tetralogía británica de “cavegirls” (de la Hammer también) y añadiendo la farsa actual de tiburones ya asimilada e inferida. Mark sigue abierto a las rupturas técnico-formales que dan paso a las sensoriales deformaciones audiovisuales (superposiciones ultra-artificiales, stock shots discordantes y sobreexposiciones) dignas de un Polonia primerizo por allá cuando estrenaba alucinaciones óptico-sonoras como Bad Magic (1998), que hoy en día funciona como contracine depurado con la flexibilidad formal que deja en pañales a sus contemporáneos y las nuevas generaciones. Absurdos delirios improbables que buscan lo imposible.

3-Furiosa: De la Saga de Mad Max (Kennedy Miller Mitchell, Domain Entertainment) Dir. George Miller


Contenida épico-mítica cinta del demoledor, desmadroso e influyente George Miller que cuenta como la niña/adolescente postapocalíptica Furiosa se convirtió en un icono. Lo que la salva de proclamarse pretenciosamente como “mitología moderna” es que no es un mito para nosotros, sino para los personajes dentro de su universo. Casi opuesta en su meticulosa y controlada acción a la orgía vertiginosa de Fury Road. Es raro encontrar a un director, viejo o no, que sepa usar la cámara en mano, las manipulaciones digitales anti-realistas de la imagen, los movimientos (tanto de la cámara como lo que está frente a ella), el CGI o que vuelva a las propias elipsis y transiciones un recurso expresivo sustancial.  

2-Crocodile Swarm (Jagged Edge Productions) Dir. Tyler-James 


Sexto largometraje realizado por el productor/guionista convertido en director Tyler-James y uno de los más insólitos filmes elaborados por Jagged Edge. Cada recurso expresivo resuena más duramente al quebrar con la estaticidad de su dirección (esos zooms vertiginosos a la mujer comida por mega falsos cocodrilos en la escena pre-créditos, extrañísimos planos aberrantes y juegos de luces en penumbra prominente con la parte inferior del plano bien iluminada e incesantes jump-cuts cual recurso ahorratiempo del primer Godard). Infestada de planos luminosos y coloridos donde la luz fuerte y dura ilumina las cavernas postZontarianas, postDescenso que tiene por locación principal. Por su miserable historia y descolocaciones formales denota no una intención de narrar sino de delirar y dejar que las visuales consigan los efectos emocionales-atmosféricos necesarios. Sin mencionar ese “ojo-cámara que todo lo ve” que se posiciona por medio de planos cenitales y top shots por encima de sus míseros personajes y asciende lentamente a los cielos. Fascinante. 

1- Quadrant & Death Streamer (Full Moon Features) Dir. Charles Band


Es impresionante que Charles Band, el “poeta pulp” (según el crítico australiano Adrian Martin) de la serie B moderna (de los noventas para acá), siga igual de rico, busque nuevas herramientas de expresión (sin olvidar su medio) y continúe reinventándose en pleno 2024-2025 sin perder su toque. Aquí hay dos muestras de esa mentalidad Cormanesca, desprovistas de realismo y coherencia alguna, con creatividad formal y exploración temática subyacente, utilizando un díptico de tramas-pretexto que se desenvuelven como pesadillas digitales vueltas campo para lo etéreamente irreal/surreal. A pesar de lo controversiales que puedan ser (uso de IA, bajísimos presupuestos), aquí se ganan el lugar más alto. Dan para unas críticas pero eso tal vez después. 

Me dan ganas de poner: Trap (M. Night Shyamalan), Jurassic Triangle (Victor De Almeida), Terrifier 3 (Damien Leone), Wicked (Jon M. Chu), The Killer (John Woo), Immaculate (Michael Mohan), Space Sharks (Dustin Ferguson), Monster Mash (Jose Prendes) y MaXXXine (Ti West).


Top 5 peores:


5- In a Violent Nature (Shudder Films) Dir. Chris Nash


Reciente degradación/profanación de la imagen-tiempo Deleuciana (¿o la imagen-hecho Bazineana?), la nueva regurgitación de la moda del “slow cinema” (lo que sea que signifique eso), inspirada en ejemplos incluso ya cuestionables como los del Gus Van Sant dosmilero (Gerry, Elephant, Last Days, Paranoid Park) y la inútil búsqueda forzada de lo “sublime” del Terence Malick más mamón. El cine de la mente choca por completo con el cine de los géneros corporales (según Clover y Williams) y explota en esta nefasta cinta de esteticismo fetichista que momifica y contamina lo que en un momento fue vanguardia y estilo proveedor de una nueva manera de expresión. Ni siquiera es lo que dice ser, el montajista corta constantemente durante la trayectoria del asesino (secuencias que intentan imitar las extendidas caminatas ininterrumpidas vistas en sus influencias), nunca deja que se complete su recorrido sin interrupciones, destruyendo el punto del método empleado (esa concepción del tiempo y de los sujetos autónomos), esto empeorado por los diversos e insistentes cambios de ángulos y encuadres que traicionan el concepto de las tomas largas. Aparte, su foco de contemplación es de lo más banal. ¿Qué querían que contempláramos? ¿Los tropos del cine slasher por si solos? Ogroff (1983), Erase una vez el diablo (1986), Sledgehammer (1983) y Blood Lake (1987) son todo lo que esta película aspiró a ser.


4-The Substance (Working Title Films, Blacksmith) Dir. Coralie Fargeat


Despistada, autocomplaciente, autoexcitada, arrítmicamente vociferadora de un tautológico discurso fácil de panfleto frívolo que termina de leerse en dos líneas por métodos efectistas, estridentes y de obviedad insufrible en su vacuidad estética. Torpemente montada y rodada, sin lugar para lo más misterioso del cine de género, la indagación e investigación de sus imágenes, o pluralidad de interpretación alguna. Los efectos prácticos gore más aburridos y carentes de imaginación que he visto en un buen rato. Esta versión fea de The Wasp Woman (1959-1995) y de Evil Spawn (1987) sale sobrando. 


3-Anora (Cre Film) Dir. Sean Baker


Esperpéntica, boba y pedestre película del inflado Sean Baker que pasa de lo cinematográficamente ordinario a la replicación de formas, sensibilidades y estructuras autorales establecidas anteriormente en otros cines (Cassavetes, Lubitsch, Hawks, Franco) extirpadas de significado, contexto e importancia con rupturas desviadas muy tenues. Parte del hilo de deformaciones presentes en la filmografía de la generación reciente de directores académicos-cinéfilos galardonados (Gerwig, Chazelle, Eggers, Fargeat, Aster, Peele, Baumbach y otros). Una historia de barato carácter pseudo-crítico exigiendo ser interpretado (“Es una reinterpretación de la Cenicienta pero de mala leche y del mundo de las prostitutas.”) protagonizada por personajes desperfilados y realizada sin pensar en cómo se está representando y tocando cierta “realidad social” (tan alejada de ella como del espectador, como pasó en la aborrecible Tangerine del 2015) pero soñándose reveladora y exploradora de un mundo marginado/oculto. La estéril puesta en escena y la perdida/desorientada dirección resulta en encuadres, movimientos y planos funcionales, inexpresivos y unidimensionales, sin poder anclar idea alguna a lo que rueda o como lo rueda. 

2-Mouse Trap (Bailey Phillips Productions) Dir. Jamie Bailey


Hecha muy de a huevo para aprovechar que Steamboat Willie entró al dominio público, este es el ejemplo más ínfimo del terror con iconos infantiles. Ningún elemento embona, combina, comenta o se relaciona con los otros. Incoherente colección de referencias pop y chistes de parodia YouTubera con estereotipos y clichés sin vuelta de tuerca ni nada, no hay remates ni ironía en ninguna escena. Más cerca de un Kevin Smith chafa (bastante peor que Yoga Hosers) que de un Winnie the Pooh Blood and Honey. Usa la autoconciencia y las referencias para ocultar que no hay base alguna que la soporte. En cierto modo contiene una analogía para el estado actual del espectador: jóvenes atrapados en un complejo de diversiones/entretenimiento (aquí un Laser Tag) siendo víctimas del ratón Miguelito (y otras corporaciones como Disney). No hay escape. Solo aburrimiento, cinismo y muerte.  


1-Reagan (Brookwell-McNamara Entertainment) Dir. Sean McNamara


Nefasta biopic de Ronald Reagan, el cuadragésimo presidente de los Disparos Unidos Neoliberales. La evolución natural del consumismo desaforado de la insípida apología a la vanidad/superficialidad de la clase alta gringa de Bratz (otra película del director, quien ahora hace Reagan para los adultos que crecieron con esa) se puede ver en este abominable panfleto político que encapsula el nefasto estado del cine estadounidense: guion truculento de escuelita sobremanipuladora y construcción cinematográfica antirreflexiva, atrofiada, inexpresiva y con sobrecarga de intenciones hipersentimentales (de manera monótona, seca y cerrada). Glorificadora de un mandato horripilante y desinformando sobre sus supuestos logros. Una espantosa y profundamente aburrida hagiografía perversa. El fallo en fondo y forma del cine más miserable en su máxima expresión.  

Por poco pongo: Late Night with the Devil (Cameron Cairnes, Colin Cairnes), Night Swim (Bryce McGuire), Prey (Mukunda Michael Dewil), Woody Woodpecker Goes to Camp (Jonathan A. Rosenbaum), Devon (JWoww), Tarot (Spenser Cohen, Anna Halberg), Time Cut (Hannah Macpherson), Technoboys (Luis Gerardo Méndez, Gerardo Gatica), Lisa Frankenstein (Zelda Williams), Civil War (Alex Garland), Nosferatu (Robert Eggers), Heretic (Scott Beck, Bryan Woods), Longlegs (Osgood Perkins), Alien Romulus (Fede Álvarez), Unfrosted (Jerry Seinfeld), Barbie & Kendra Crash Joe Bob’s Drive-In Jamboree! (Charles Band), First Shift (Uwe Boll), Godzilla × Kong: The New Empire (Adam Wingard) y Mr. Crocket (Brandon Espy).

domingo, 25 de agosto de 2024

Barbie & Kendra Crash Joe Bob's Drive-In Jamboree (2024) |Crítica

En el nuevo crispante mediometraje medio chistoso medio entretenido del productor/director completo Charles Band el dúo dinámico de camgirls audaces Barbie (una exasperante Cody Renee Cameron) y Kendra (la exagerada Robin Sydney, la nueva esposa del realizador) buscan un hombre machote al estilo vaquero y terminan encontrando a un despistado Joe Bob Briggs (junto a una irrelevante Diana Prince) llevando cabo una celebración del autocine obsoleto por su cualidad de “irremplazable” proyectando extractos incoherentes del plagio pseudo-humorístico del exorcista Ruby (1977), con insertos de Seytan (1974), y un avance de Crash! (1976) de pilón para rellenar la duración de la cosa.  

Cuarta cinta irritante de Barbie y Kendra en cuyo centro se encuentran doblajes burdos a películas de serie B pertenecientes al catálogo de Full Moon. Cada una más deteriorada que la anterior, con chistes de tópicos actuales que las dejarán desactualizadas en un año, pero insólitamente resulta la más inspirada por su insistencia de comentar sobre la explotación industrial Hollywoodense de franquicias taquilleras mediante la película dentro de la película. Los plagios descarados de El Exorcista (1973) en el sagrado autocine sureño y la narración dentro de la nueva historia improvisada de la película presentada en el autocine denuncian la misma condición carente de originalidad de la industria cinematográfica actual. Todo bañado en nostálgicas remembranzas a una era extinta de entretenimiento al aire libre que ahora resultan patéticas cual fanático desesperado sujetándose a sus arcaicos métodos de exhibición como forma de contracultura desviada, y en un océano de chistes internos captados por los que forman parte del fanatismo de convenciones de terror en gringolandia.  

Ataques firmes e intencionados (pero desatinados) a las modas modernas y la cultura popular del momento adornando su autocomplacencia retro de tributo barato. Añadiendo a eso una accidental ruptura de la forma cinematográfica profesional-industrial actual (cambios bruscos de formato y calidad de imagen, encuadres incómodos, anti-estética cruda, interpretaciones torpes, puesta en escena rígida y meramente funcional, toscos primeros planos de chicas topless, infernal plano general maestro extendido, predecible plano-contraplano, etc...) como instrumento flojo de enajenación, chocan y se oponen a las reglas y convenciones del cine tradicional que se ofrece hoy en día al rechazar el virtuosismo a favor de la sencillez. 

De la mala leche a la rebeldía, Band destaca por su total descuido formal a favor del entretenimiento breve y eficaz. Un festival autocomplaciente de cuestionables métodos e intenciones. Una reinvención desinflada del filme de franquicia menor forzado, deteriorada por la elíptica sobrefragmentación episódica que tiene como trama, la cual se resbala y se pierde en un mar de gags desesperados cuyo blanco es una cultura que apenas entiende y  una industria en la que ni siquiera figura, tanto para bien como para mal. Band y William Butler (el guionista) han elegido el camino fácil de la parodia ingenua más bofa y desganada en la cual se usa de excusa el comentario social-industrial que contrasta con el engrandecimiento a las formas más olvidadas y despreciadas de proyección. Irónicamente todo esto en un film que fue directo a streaming y que solo resultaría aceptable en tal formato casero que prioriza el material de “consume y desecha” como este. 

Ejercicio de la sintetización de Band y su estilo de vulgarismo multi-lenguaje si hablamos cinematográficamente, verbalmente, estéticamente, literariamente, narrativamente, en contenido y forma y todo lo que le sigue, que solo funciona cuando no está al tanto de sus transgresiones .

domingo, 18 de agosto de 2024

Alien: Romulus (2024) y la canibalización blockbuster.

El cuarto largometraje como director de Fede Álvarez está conformado por un desfile de elaboradas recreaciones de escenas, planos y visuales clásicas de la franquicia de Alien que solían brillar por su frescura dentro de su contexto, personajes corriendo por los cerrados pasillos de las industriales naves espaciales mal iluminadas y humeantes, el primer plano con el viscoso xenomorfo salivoso sofocando a una heroína, la jauría de xenomorfos acechando en las sombras, la protagonista armada que resulta ser la última sobreviviente, la acídica sangre extraterrestre que desintegra interiores metálicos, todo esto se transfiere al relato elemental de este filme plagio-tributo confeccionado minuciosa y sintéticamente como la obra-homenaje más fiel y reiterativa posible, un remedo de filme similar al remedo de humano que son los humanoides sintéticos que la cinta intenta reivindicar (?). Un filme al estilo best hits más ciegamente fanático que se ha multiplicado desde The Force Awakens (2015) y que se volvió mandatorio, creando la nueva oleada de cintas-tributo al Hollywood pasado hechas por el Hollywood de hoy. 

Un tratamiento esperado conociendo la carrera de Fede y su ópera prima que servía de refrito directo de Evil Dead, pero los homenajes que se leían como los puntos obligatorios de un remake aquí son solamente secuencias y planos al estilo “copia y pega” con cada vez más desgastada eficacia. Ni el anteriormente intimidante xenomorfo se salva de ser otra criatura más vista por una cámara digital que no registra tanta información como lo hacía la fotografía en película real de la primera, la cual necesitaba de mucha luz para obtener imágenes más dinámicas, aquí se termina perdiendo el golpe de los detalles en el aspecto grotesco de los monstruos y los escenarios se ven más como una mancha borrosa. Mucho menos se puede decir que han brillado los protagonistas, ahora carentes de la madurez sobria de los adultos que lideraban las historias de las originales, ahora vemos a jóvenes modernos que recuerdan más a los adolescentes perdidos de un Talk To Me (2022) o Evil Dead Rise (2023) que a la disciplinada heroína icónica que era Ripley y los marines veteranos. Ni siquiera explota el potencial de esta brecha generacional explorando las preocupaciones de generaciones más jóvenes. Están también los breves e insustanciales comentarios anti-corporaciones que ahora ya dejan de ser parte del conflicto central y se tocan solamente en líneas de diálogo desechables, la trama es ahora casi totalmente apolítica. ¿Entonces por qué añadir esos instantes de cuasi-comentario barato? Porque sí, porque no, por si acaso y porque salía en las otras.

Tonalmente es un puente entre la pausada Alien (1979, Scott) y el exaltado espectáculo de Aliens (1986, Cameron), queriendo quedarse con sus silencios ominosos y también con las balaceras ruidosas, que más que acercarse al filme de Cameron son más bien dignas de una buena historieta suplementaria a la franquicia. Este extraño hibrido de estilos no hace más que verse indeciso con su inquieta cámara alebrestada durante la acción y la estática cámara que establece los oscuros y peligrosos ambientes. Si te preguntas qué tanto de ello es legible y estimulante pues más vale recordar Alien vs Predator: Requiem (2007, hermanos Strause) para recordar lo que era una buena acción de monstruos en penumbra casi total porque estos enfrentamientos son más que nada fugaces y mecánicos. 

Muestra de su ordinariez es que es la cinta que finalmente toca las temáticas de engendración y maternidad directamente y sin alusiones pero con menor relevancia temática que Prometeo (2012) con su búsqueda por el origen de la vida. El bebé humano-xenomorfo irrumpe inadvertidamente como sorpresa en el clímax, imagen ya vista y tratada con mucha burla en Creepozoids (1987, De Couteau) o incluso en el sangriento parto de punto final que cierra la Cormanesca Humanoids from the Deep (1980, Peeters), pero no solo eso, sino que también de este parto sale un humanoide tipo Xtro (1982, Davenport). ¿Habrá idea psicosexual/reproductiva del clásico de 1979 que los artesanos de la serie B no hayan ya aprovechado y mejor explorado con sus plagios? Incluso Alien Resurrection (1997, Jeunet) ya había llegado mucho más lejos con su espectacular aborto espacial. Aquí hay vaginas alienígenas y bebés monstruosos, pero, ¿existe la unidad entre su historia y sus imágenes? 

No se deja ver la trinidad temática-relato-forma de este modelo tradicional al que pertenece, aquí nos encontramos con la disparidad de esta nueva era con respecto a las anteriores, en donde a la corrección académica se añade la corrección industrial: no basta con que la película siga los parámetros académicos genéricos, ahora también tiene que parecerse a lo que conocemos de Alien sin importar nada, mientras más familiar es, mejor se vende. Por eso proliferan los Fede Álvarez en la industria, no es algo nuevo, ya viene desde los setentas u ochentas con tanto plagio-tributo desmedido a los seriales de aventuras, a John Ford, a Hitchcock y a Robert Wise, estamos ante la era de los fanáticos Spielbergianos. Más en común tienen estos blockbusters actuales sobrenostálgicos con Spielberg que con sus originales. El tipo de cine que se alimenta de otro cine solamente. Un cine que trivializa las imágenes que se roba al eliminar su significado, al sacarlas de la estructura para la que fueron concebidas y ponerlas en una “montaña rusa homenajista”, no han pasado esas imágenes por un proceso de reconfiguración y apropiación necesario para ser revitalizadas con un significado nuevo y actualizado. No son imágenes revividas, son meramente imitativas, son imágenes cadáver.   

¿Era la Alien original un descarado homenaje a El planeta de los vampiros (1965, Bava) o a El terror del más allá (1958, Cahn)? Lo dudo. Incluso si tomaba elementos indiscutiblemente presentes en esas películas y recreaba elementos o conceptos de ellas, estaba todo totalmente personalizado a la visión de Ridley Scott. 

¿Por qué aparecen las imágenes familiares que he mencionado en el primer párrafo en Alien: Romulus? Simplemente porque aparecían en las originales.       

Puede que esté equivocado, pero esa es mi actitud con el cine de género actual, es una canibalización del propio imaginario y de las propias imágenes creadas dentro del mismo género, de la misma franquicia, ahora sin contexto o con una floja excusa narrativa para repetir sin recontextualizar sustancialmente, incluso sin la parodia que implica la serie B (la cual hoy sigue igual de rica), esta concepción del cine como regurgitación de la misma cosa como referencia complaciente cierra la puerta al comentario y a darle nueva vida a imágenes icónicas. La misma Alien es el ejemplo perfecto de eso como ya se ha mencionado. Este fenómeno no es nada nuevo, ya tiene años cociéndose. La culpa no la tiene Alien: Romulus (una película ligera y con breves momentos que sobresalen), la cual dista de ser el peor ejemplo de esto, pero es una tendencia presente y obvia. No es un tipo de cine que me llame la atención por eso mismo, es la razón de que rara vez toque al cine popular actual en el canal y en el blog. La diferencia es simple, películas como Alien: Romulus nos hablan de otras películas, mientras que películas como Alien y Aliens, incluso en su condición de cine de género superlativo, nos hablaban de la vida, de ideas.

martes, 23 de julio de 2024

Bad CGI Gator (2023) y la sátira plácida |Crítica

Full Moon nos entrega esta nueva adición al subgénero de "ironía naif" sobre patéticos animales salvajes listos para masacrar americanos desprevenidos, premisa ya caducada y mal concebida vista en Bad CGI Sharks (2019) o incluso Cocaine Bear (2023). Danny Draven, el artesano rutinario de cintas Direct to Video y ex-editor de Charles Band que ha encabezado productos del videoclub genérico como Horrorvision (2001), Cryptz (2002) o Dark Walker (2003) y recientemente la más Ghouliesca de las cintas marihuanas de Band que es Weedjies! Halloweed night (2019), termina siendo el pobre trabajador encargado de una obra podrida y redundante de nacimiento; su largometraje número doce. 

Lejos de caer en el típico abismo despreciable que es la autoconsciencia malinterpretada vista en las malas parodias a la serie B, el mítico productor y su alumno experimentado nos ofrecen una esquizofrénica pseudo-sátira blandengue del género en términos más generales y tal vez con intenciones menos maliciosas que las de Brett Kelly con sus sarcásticos tiburones jurásicos y de ouijas, arremetiendo contra cada estereotipo, signo y tropo en la fórmula del terror creature feature actual pero del mismo modo es una sátira sin enfoque y sin objetivo a que atinar. La comedia mensa más plana y descarriladamente exagerada brota constantemente de un guion decididamente desnutrido, derivativo y de simpleza intencional, además de los desgastados personajes estereotipados que lo son para exponer su fatiga en el terror genérico.  

El grupito pendejito de springbreakeros pasa las vacaciones en una cabaña, son los virtuosamente ingenuos protagonistas secos que se enamoran, los frat boys estupidisimos y las valley girls influencers; todos desechables ante las mandíbulas de la bestia antagonista. Uno podría seguir las huellas de la degeneración de esta premisa desde la antiaventura aletargada del mockbuster de Jaws italiano Killer Crocodile (1989), los guiños cómicos demoledores de la cuarta pared de Lake Placid (1999) pero más que nada se toma como prototipo el desmadroso y juguetón cutremetraje de Tobe Hooper titulado Crocodile (2000) con todo y los fiesteros jóvenes batallando contra un mal renderizado reptil de pantano.   

Bad CGI Gator no solo comparte ADN con esta última producción, sino que eleva sus conceptos más peculiares, como la inyección de personalidad humana en plan caricatura a su animal asesino, además del continuo estiramiento de la verosimilitud y la representación de su bestia, jugando siempre con las posibilidades de las creaciones por computadora, además de que la ridiculez llega a puntos irritantemente deliberados, el cocodrilo ya no derriba la pared, sino que toca la puerta. El filme se compromete al juego de género al que apuntaba Hooper. 

Sin duda se le dio luz verde debido a ciertas ideas irreales que llamaron la atención de Band, como cuando el flotante caimán toca el timbre de la casa donde se esconden sus presas antes de atacarlas o cuando la criatura utiliza sus superpoderes provenientes del departamento de (d)efectos especiales por ordenador para merendarse a uno de los idiotas vacacionistas mientras levita en el aire, echándoselo de un bocado. Los aciertos creativos son apaciguados por un tono y ritmo desganados, producto de una burla filosa al cine normalito y su sobreexplotación del CGI (y porque no, también a la serie B competidora), utilizando la ironía para presentar las fallas y pecados cinematográficos ocasionados por el cine hecho por computadora del que Band tanto se queja e ignoraba hasta este momento, pero no hay intenciones subrayadas ni un texto interesante que lo mantenga cautivante o que lo vuelva necesario; se podría hacer el argumento de que The Asylum e incontables cintas sin presupuesto ya ocupan ese espacio y vuelven sus parodias a la corriente mainstream mucho más directas y contundentes con descarados mockbusters y plagios cutres; volviendo a Bad CGI Gator una desviación sin gracia del catálogo de Full Moon.