Una reseña a Salvaron el cerebro de Hitler, una película para televisión que se volvió bastante infame. ¿Será una joya oculta o de las peores de todos los tiempos?
Tal vez hoy escribiría de manera muy diferente mi crítica a la película, me enfocaría en las diferencias entre ambas películas y como una comenta sobre la otra, algo que sí hice en el vídeo final hasta cierto punto pero no las vería tanto como entes apartados o sin relación a día de hoy, al menos no necesariamente. No obstante, creo que mucho se mantiene bien.
La Tumba de los Muertos Vivientes (1982) A.K.A Oasis of the Zombies (USA), Oasis of the Living Dead, The Treasure of the Living Dead, Grave of the Living Dead, Bloodsucking Nazi Zombies, El desierto de los zombies.
Director: Jesús Franco (como A.M. Frank)
Guión: Jesús Franco (como A.L. Mariaux y como J. Franco), Ramón Llidó (Historia).
Reparto: Manuel Gelin, Eduardo Fajardo, Lina Romay, Antonio Mayans, Miguel Ángel Aristu, Javier Maiza, Albino Graziani, Doris Regina, Jesús Franco, Jeff Montgomery, France Lomay.
Sinopsis: Un grupo de jóvenes viajan al desierto pero son atacados por zombies nazis que tienen su tesoro oculto en ese osasis.
Género: Terror, Gore, Zombies.
Duración: 81 Min.
A pesar de que Franco odiaba a las películas de zombies y de caníbales, durante los ochentas se vio obligado a realizar este tipo de cintas como Devil Hunter (1980) y Cannibals (1980) para aprovechar el éxito de filmes similares en el mercado internacional.
Oasis of the Zombies es considerada como una de las peores películas de Jess Franco, también como una de las peores películas de zombies de todos los tiempos. Existen algunas versiones de la cinta, la primera es "Oasis of the Zombies" y después en la versión española se le agregó escenas con Lina Romay, quien era novia de Franco en esos tiempos.
Reparto: Fernando Sáenz, Carlos Samperio, Alan Ciangherotti, Flavio Peniche, Gabriela del Valle, Ivan Nevelitchki, Viviana Barradas.
Género: Crimen, Thriller.
Duración: 90 Min.
Uno de los videohomes que más me emocionó cuando supe de su existencia fue El clon de Hitler. La expectativa y esa expresión del rostro de “no ma’güey” que generó en mí fue casi la misma que sentí cuando probé por vez primera las empanadas afuera del Gigante de Tacubaya. Por ello y como un homenaje a mis recuerdos la reseñaré a continuación.
Antes de continuar, debo decirte que si lo tuyo es el caviar y no la garnacha será mejor que abandones este lectura, pues lo que leerás o verás (si te a través) viene con hartos carbohidratos. El clon de Hitler es una cinta producida por cuyo argumento de Ignacio Rinza es dirigida por Cristian Gonzalez, quien tiene éxitos como La banda del Antrax (2004) o la trilogía de Cabezas Rapadas, de la cuál hablaré más adelante. La película se centra en el retorno de el Hitler (Ivan “el Ruso”) a su barrio, en donde su sola presencia es capaz de hacer correr a la pandilla más cabrona del lugar. Padre de dos hijas y siempre acompañado de la Rusa, el Gatopardo y el Fierritos; se enfrentará a quienes planean hacerlo a un lado para hacerse con el poder del barrio, mientras vemos algunos dramas familiares.
La cinta explota una de las premisas de las teorías de conspiración al aprovechar la imagen de Hitler y de su supuesto segundo advenimiento. Es así como el director (bien logrado a mi parecer) centra esta idea en un paisaje inimaginable para otras latitudes, pues las fachadas en obra negra, muros rotulados y el mercado del barrio son las locaciones que dan vida al personaje. Un vato güero que se cree la mismísima reencarnación de Hitler.
Las actuaciones amateurs de la mayoría del elenco, combinada con la pura calidad de Flavio Peniche (El Cebra) y Alan Ciangherotti (Fierritos) facilitan la digestión de la cinta. En general la peli se toma su tiempo para desarrollar la historia; es verdad que a veces (muchas) tiene vacíos argumentales, pero estos se refrescan con algún dialogo que la salva –Pa’¿crees que algún día lleguemos a conquistar el mundo?/ –Con estos totonacas va estar cabrón, pero lo haremos. Diálogos así encontraremos a los largo de la peli, entre el romance y las clases de taloneo impartidas por el Cebra.
Al final lo que tendrán frente a sus ojos, es una peli que se permitió explotar al máximo la libertad de sus limitaciones, pues no pretendió ser más de lo que es. Bajo presupuesto, carencia de extras profesionales que siempre dan ese aire de naturalidad a los videohomes y por supuesto personajes arquetípicos, como la Rusa (quien no recuerda a esa marchanta del mercado teñida de güera) y flexibilidad en el argumento. Encontrarán malviajes de incesto, espiritismo, algún tipo de ritual en donde se come carne cruda, algo de alemán y por su puesto muertes tan falsas como sólo este cine sabe gestarlas.
Sin más que decirles, porque de hacerlo les contaría todo y ya nada tendrían para ver, les digo: Disfruten la fruta de esta cinta, sin prejuicios y sin miedo.